Cuatro amigos universitarios se fueron de fiesta un fin de semana antes de los exámenes finales. Se lo pasaron genial. Después de tanta fiesta, durmieron todo el domingo y no volvieron a sus casas hasta el lunes por la mañana.
Como no habían podido estudiar, en lugar de entrar al examen final, decidieron que al terminar el examen hablarían con el profesor y le explicarían la razón por la cual no habían acudido: Le contaron que habían ido de viaje el fin de semana y planeaban regresar para estudiar, pero desafortunadamente tuvieron un reventón en el coche... No tenían herramientas y nadie les había querido ayudar... Cómo resultado de la aventura, no llegaron a tiempo al examen final...
El profesor pensó durante un rato y acordó hacerles el final al día siguiente. Los cuatro amigos estaban eufóricos. Estudiaron toda la noche y se presentaron al examen a la mañana siguiente. El profesor les puso en aulas separadas y les entregó a cada uno su examen. Vieron el primer problema, valía 4 puntos y era muy fácil. "¡Perfecto!", pensó cada uno de ellos en su clase separada, "¡¡Esto está aprobado!!".
Cada uno terminó el problema y giraron el papel. En la segunda página solo había una pregunta:
Por 6 puntos: ¿Qué rueda exactamente fue la que reventó?.
La historia del American Star comienza en 1939, cuando era bautizado por Eleanor Roosevelt con el nombre S.S. America, el lujoso transatlántico de la naviera United States Lines.
Fue considerado uno de los barcos más lujosos e importantes del mundo (su longitud era 48 metros más pequeña que la del Titanic) siendo militarizado en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, pintandolo de camuflaje y rebautizandolo como U.S.S. Westpoint.
Después de varios años, el barco pasó por diferentes propietarios teniendo nombres como S.S. Australis, S.S. Italis, S.S. Noga y S.S. Alferdoss.
Más tarde, ya por el año 1993, la compañía tailandesa Chaophraya compra el viejo barco por un valor de 2 millones de dólares con el objetio de convertirlo en un hotel flotante de lujo en Bangkok. Fue aquí cuando se rebautizó como American Star.
El 15 de Enero de 1994, con las hélices desmontadas y propulsado por el remolcador ucraniano Neftegaz 67, el barco se dirigía con la intención de hacer escala a el Puerto de La Luz y de Las Palmas (Gran Canaria), sin saber que una terrible tormenta le esperaba en las aguas de las islas.
El temporal azotó el barco e hizo imposible los intentos de recuperar el control del barco, incluso con la ayuda del Neftegaz 67 y dos remolcadores más. Dos días más tarde, un helicoptero rescataba a la tripulación del American Star y decidían dejar el barco a la deriva, para recuperarlo cuando pasara la tormenta.
Desgraciadamente, el 18 de enero, el histórico transatlántico encallaba en la playa de Garcey (Pájara, Fuerteventura).
Mientras se encendían las discusiones entre los dueños de la nave, el remolcador, y las aseguradoras, la nave fue desatendida hasta que el casco se partió a la mitad a consecuencia de las fuertes corrientes de agua y oleaje de la zona. Poco más tarde la popa del barco se hundía en el océano. El 6 de julio el American Star era declarado siniestro total.
No faltaron rumores sobre el suceso. Algunos afirman que el remolcador soltó las amarras apropósito, para posteriormente abandonar el lugar, como efectivamente hizo, o que todo estaba planeado por la empresa tailandesa, ya que era más fácil viajar hacia Oriente atravesando el canal de Suez, en lugar de rodear África.
Actualmente, el American Star se puede ver perfectamente desde las playas de Fuerteventura y es toda una atracción turística para los extranjeros y no tan extranjeros. Desgraciadamente, se ha cobrado algunas víctimas que han intentado explorar el barco en su peligroso estado actual, lo que ha hecho que los majoreros lo llamen el barco fantasma.
Siempre me encantaron los relatos del gran Alfredo de Hoces, alias Fuckowsky de obligada lectura para todos aquellos informáticos y no-informáticos amantes del humor sarcástico tal cuál Hugh Laurie en House.
Igualmente brillante es David Gutiérrez, progenitor y padre no adoptivo de Raulito el friki y autor de un excelente relato matemático: Vectorcito rojo y la Matriz feroz.
En su sección correspondiente podrán encontrar una serie de cuentos matemáticos: Los tres ceritos, Pi-ocho, El nivel 11 y El teorema interminable. Todos igual de geniales y brillantes.
Vía pito doble, donde hablan de ellos y aportan otro relato: Romance de la Derivada y el Arcotangente.
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