¿Quién había dicho que el Nero era incapaz de calcular tasas y cantidades reales?
Conexión a internet más rápida y veloz.
Para los que no lo sepan, Ruby es un lenguaje de programación de alto nivel, que se está poniendo muy de moda ultimamente. Los motivos son varios, entre ellos está la facilidad de programación (es un lenguaje muy sencillo), la orientación a objetos (hasta las cadenas de carácteres son objetos) o que es un lenguaje interpretado. Además, por si fuera poco es multiplataforma, lo que lo hace ideal para funcionar en cualquier sistema.
Hace poco, estuvo Richard Dale (desarrollador de KDE y experto en Ruby) en la facultad de la ULL impartiendo una conferencia acerca de este lenguaje de programación.
Como no pude asistir y me lleva picando la curiosidad desde hace algunos días con este lenguaje, me he puesto a buscar un poco y he encontrado TryRuby, una página donde explican (en forma de un intérprete de comandos muy currado en AJAX) las bondades de este lenguaje de programación. Esta en perfecto inglés, aunque se hace muy básico de lo bien explicado que está.
En este video a continuación podemos ver como David Heinemeier Hansson, el creador del framework Ruby on Rails crea un motor para un blog en menos de 15 minutos con Ruby (QuickTime).
Hace una semana, en la asignatura de Metodología de la Programación I hemos empezado a dar un tema que me interesaba bastante dentro del temario de la programación básica, que es la recursividad.

La recursividad tiene una curiosa definición, que intentaré explicar sin meterme en detalles técnicos: Se trata de realizar una función, de modo que antes de terminarla la has vuelto a comenzar a realizar.
Para comprender esta enrevesada definición se me ocurre un ejemplo sencillo: Nos encontramos en un gran apartamento y estamos buscando a una persona. Para encontrarla realizamos una acción (abrir la puerta de una habitación) para comprobar si está dentro esa persona. Ocurre que dentro de esa misma habitación pueden haber varias habitaciones más (baño y cocina por ejemplo) y a su vez, dentro de la cocina un trastero. Así pues, una vez entrado en la primera habitación mencionada y no encontrar a la persona que buscamos, nos meteremos en la cocina y si no está, buscaremos en el trastero.
Aprovechando ya este ejemplo desarrollado, en el caso de que tampoco encontraramos a la persona en el trastero, deberíamos retroceder hasta encontrar una habitación anterior que posea una habitación -valga la «rebuznancia»- en la que aún no hayamos mirado, y así sucesivamente. A esto último se le denomina Backtracking (Volver atrás).
Investigando un poco más sobre el tema, doy con algunos de los ejercicios propuestos en años anteriores en mi facultad como el juego de Las torres de Hanoi -donde se entiende muy bien el uso de la recursividad en ámbitos de programación-, la función de Ackermann o la sucesión o serie de Fibonacci.
Además de todos estos ejemplos, existe uno que me llamó mucho la atención. Se trata del número de oro (Φ), que se mantiene presente -por ejemplo- en la forma en la que se crean las caracolas o los árboles y que era considerada una cifra con multitud de propiedades mágicas por los antiguos filosofos griegos:

Este año nos ha tocado hacer un asistente para resolver sudokus, juego numérico que se ha puesto muy de moda últimamente, y práctica que me ha resultado bastante interesante. En cuánto pase la semana de entrega de la práctica subiré el código, si a alguien le interesa.
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