inclasificables
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Después de terminar un trabajito para Implantación, estuve ojeando unas revistas de El Pais de hace varias semanas, encuentro una, del 29 de agosto de este año, donde leo una sección de Manuel Rivas que me hizo bastante gracia, dice así:

[...]

El nuevo pasaporte. Con la resignación propia de quien siempre ha padecido la burocracia como jaula de hierro, me acerco a una comisaría a renovar el pasaporte. Primera sorpresa: lo entregan casi al momento, en minutos, con una desconcertante eficacia y un trato sonriente al ciudadano. ¿Ya está? El no oír el tradicional "¡Vuelva usted mañana!" nos produce un desasosiego, una pervertida nostalgia de la desidia. Noto que todos los solicitantes compartimos la extrañeza ante la rapidez en que se tramita la solicitud. Me dan ganas de presentar una queja ante el comportamiento de las funcionarias: ¿Por qué son amables? ¿A qué viene esta diligencia? ¿Es válido este documento entregado con una sonrisa? ¿A dónde vamos a parar? En definitiva, ¿por qué nos tratan bien? Segunda sorpresa: las hojas interiores están ilustradas, a buen trazo, con apuntes de fauna animal. Bonito pasaporte, si señor. ¡Parece el cuaderno de viaje de un naturalista!

[...]

Manz

5 comentarios

Shadow
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Pos yo tengo que sacarme el pasaporte ahora a ver si pasado más de un año siguen tratandonos igual de amables y tengo que quejarme yo también

eva
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Jeje, lo malo es que te dan un pasaporte con un chip RFID dentro, que se puede leer a distancia, y que en el caso del pasaporte estadounidense, británico, holandés y alemán con RFID, se han logrado clonar y crackear. Me alegro de que los den con amabilidad, pero esa sonrisita tan extraña de la que habláis me da qué pensar... mejor que los dieran de mala leche como siempre, pero que te avisaran que te dan un pasaporte con chip RFID y que mejor lo envuelvas en papel de aluminio (o en una funda protectora con jaula de Faraday) para que sea un documento seguro. Saludos.

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