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Los 5 «mejores» emails que he recibido


No suelo escribir artículos de este tipo, ya que prefiero crear guías, manuales, artículos técnicos o recopilatorios de curiosidades, pero por esta vez voy a hacer una excepción.

Tras algunas charlas en las que he participado, con mucha frecuencia aparece el tema del correo electrónico. Suelo comentar que, durante los más de 8 años que llevo escribiendo, he recibido correos de todo tipo que van desde personas que se toman la molestia de enviar un mensaje de agradecimiento (e incluso contarme curiosidades ocurridas a raíz de los artículos), hasta personas que escriben simplemente para insultar o amenazar.

Los 5 mejores emails que he recibido

Como siempre menciono que algún día escribiré un artículo con los 5 «mejores» e-mails que he recibido (con cierto sarcasmo, ya que me refiero al último grupo anterior), voy, por fin, a cumplir mi promesa y contar los casos más destacados que recuerdo de todos estos años.

1. El friki con mucho tiempo libre

Una vez, recibí un correo electrónico procedente de un señor muy enfadado. Y la verdad, decir enfadado es quedarse muy corto. El hombre se encontraba tremendamente indignado, ofendido y molesto, y tras una breve introducción aderezada con insultos aleatorios que no alcanzo a recordar, me explicaba que ciertas personas (como yo) no deberían existir y se les debería cortar los dedos.

Al parecer, el motivo de su mensaje era transmitirme que no acababa de comprender como ciertos «frikis gilipollas aburridos con mucho tiempo libre» se dedicaban a publicar contenidos en Internet de forma gratuita y accesible a todo el mundo, mientras que otras personas que trabajaban duramente se quedaban sin empleo (por mi culpa).

What? Doctor Who (David Tennant), Marta Jones y Capitán Jack

David Tennant, en Doctor Who.

Barajé la posibilidad de contestarle pero lo descarté enseguida. ¿Quién se atreve a explicarle a este señor lo que es Internet? ¿O la publicidad? Yo no lo haría. O al menos, no en persona. Sin un escudo.

2. Fotos en el logo no, gracias

En Emezeta, desde prácticamente sus inicios, he utilizado una fotografía para asociar el nombre del blog con mi persona. La idea es simple, tu trabajo (sea bueno o malo) se asocia inconscientemente a tu persona.

Obviamente, esto está sujeto a interpretaciones y pareceres. Algunas personas lo consideran una buena práctica de marca personal. Por el contrario, otras personas lo identifican como un acto de egocentrismo. Cada una tiene sus razones y me parece totalmente respetable. Clint Eastwood decía que «las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno».

En relación a esto, un visitante con bastante mal humor me envió en una ocasión, un correo para exigir la retirada inmediata de mi fotografía del logo de Emezeta. Ojo, no digo aconsejar ni sugerir, he utilizado intencionadamente la palabra exigir.

Cabe destacar que incluso me facilitó un periodo de tiempo que, una vez transcurrido, la fotografía debería haber sido eliminada del nombre de mi blog.

Aún a día de hoy, este motivo sigue siendo uno de los que más quejas recibo (y broma recurrente con algunas amistades). Incluso, en la cabecera del blog, los usuarios pueden enviar frases para mostrar debajo del logo. Un usuario anónimo envió a modo de parodia una frase para la cabecera del blog que me encantó:

«Juntemos firmas para retirar la foto del logo de Emezeta».

Aunque, pensándolo bien, igual se trata de la persona del correo. Y no era una broma.

3. El extraño caso del señor que lo negaba todo

Otro de los correos que es digno de mencionar, es el que recibí en una ocasión de un señor que me relataba un problema con su ordenador. Creo no exagerar si digo que estuve cerca de media hora leyendo su extenso email. Merecía ser contestado inmediatamente sólo por el trabajo que tenía el haberlo escrito.

Después de una breve re-lectura de algunos puntos clave del correo, le respondí con lo que pensaba que podía ser una solución a su problema. Cruzamos varios correos durante casi una semana. En cada uno de ellos, me negaba rotundamente mi solución, como si ya la hubiese probado con anterioridad.

Grumpy Cat (Nope)

En los primeros correos me proporcionaba más información, de forma educada y amable, mientras que en los últimos, simplemente se limitaba a negar todo lo que le decía. Al final, acorralado y algo confuso, retrocediendo sobre casi todos mis pasos, le replantee su pregunta original.

Su respuesta fue extraña a la par que desconcertante: Él no tenía ordenador y no recordaba haberme enviado ningún email, simplemente siguió la conversación. Nunca supe más sobre él después de este email. Supuse que se trató de una broma (aunque me extraña mucho, por su implicación y extensión en los emails), aunque creo que nunca sabré si fue eso, otro usuario que enviaba mensajes con su correo o un caso grave de alzheimer.

4. El enfatizador señor irascible

Este me resultó un caso muy curioso. Un enfurecido señor me escribió un correo totalmente fuera de sí. El e-mail, con un asunto totalmente normal (para no levantar sospechas y descartarlo, me imagino), estaba escrito con el texto totalmente en negrita y mayúsculas.

Por un momento, me imaginé al hombre, latinoaméricano (debido a algunos de los modismos que utilizaba) y con una vena hinchada en la frente, escribiendo insultos según se le ocurrían (o ni siquiera eso) ya que utilizaba palabras que ni siquiera creo que existan.

Por cierto, antes de continuar, un detalle sin importancia: el email fue enviado con lo que parecía el correo de su empresa.

Daniel Jackson (Stargate SG-1) Facepalm

Daniel Jackson, de Stargate SG-1

Tras algunos párrafos utilizando insultos hasta como adverbios de tiempo, el hombre parece que no consiguió descargar toda su ira contenida a través del texto, por lo que procedió a finalizar su correo adjuntando dos fotografías con varios homosexuales teniendo sexo.

Deduzco que, por esa extraña y cerrada mente, transcurrió la idea de que esas dos fotografías podrían ofenderme, obligando a quitarme el monóculo y a considerarlo un ultraje hacia mi honor. O algo.

5. La odisea del email desconocido

Este caso lo comenté hace tiempo en mi Twitter, pero creo que merece la pena mencionarlo por aquí. Hace varios meses, empecé a recibir correos a mi cuenta de Gmail desde remitentes que no conocía. Al principio, pensé que sería spam y no le di mayor importancia (aunque me extrañó, casi todos estos correos tenían información de remitentes de México).

Cada vez, recibía más y más correos (algunos incluso con facturas, recibos y albaranes) por lo que me empieza a extrañar. Decido ponerme en contacto con uno o dos de los remitentes para avisarles del error, pero no obtengo respuesta, así que abandono y lo dejo pasar, suponiendo que con el tiempo se solucionaría solo.

Iluso.

Cada día recibo más correos y vuelvo a intentar ponerme en contacto con alguno de los remitentes, explicándoles que alguien ha puesto mi dirección de correo en lugar de la suya propia (probablemente, se equivocó con alguna letra o carácter en el email). Al fin, uno de los contactos me responde. Me dice que de acuerdo, que se pondrá en contacto con él. ¡Por fin!

Al par de minutos me llega un correo del mismo usuario diciendo que he le han avisado que tengo mi correo mal, que tengo que cambiarlo.

No me lo puedo creer. Abandono.

Piccard Facepalm

De repente, un buen día recibo un correo de Facebook comentándome que alguien está intentando registrarse con mi cuenta de correo. Empiezo a pensar que esta persona ni siquiera sabe cuál es exactamente su cuenta.

No le doy importancia, ya que si no hago clic en el enlace de verificación, no se creará la cuenta de Facebook con mi email, por lo que no debería haber problema. Pero si lo hay. Más tarde, al revisar el correo, me encuentro con 58 intentos (fallidos) de crear una cuenta de Facebook con mi correo electrónico.

Piccard Double Facepalm

Tras varios días más recibiendo e-mails de intentos frustrados por verificar mi cuenta de Facebook, recibo un correo de varias páginas para adultos.

Al parecer, estas no pedían verificación, por lo que ahora mismo estoy suscrito en varios de estos sitios y recibo algunos e-mails ocasionales de señoritas tristes y ligeras de ropa, que quieren alegrarme el día virtualmente, mediante un pequeño desembolso.

Stormtrooper Triple Facepalm

Fotografía de Jayestaris.

Hace unos días, recibo un correo de Google avisándome de que he creado una nueva cuenta de Gmail. ¡Milagro! ¿Será posible que se haya dado cuenta de que no es su correo y se esté creando una nueva cuenta? (Dejando al margen que me ha puesto como e-mail alternativo por si pierde la que acaba de crear).

Aún así es una buena noticia. «?Que se dé de alta y empiece a usar su cuenta. Luego yo la desvinculo de la mía, premeditadamente y con alevosía, como quien no quiere la cosa.» pienso. Dicho y hecho. Busco en mi cuenta de Gmail y pulso un botón. Aún no me lo creo. Una lágrima cae por mi mejilla mientras leo el mensaje:

«Se ha desvinculado su cuenta de este correo electrónico».

Soy libre.

A los pocos minutos me aparece una ventana emergente de Gmail: Nuevocorreo@gmail.com se ha creado una nueva cuenta de correo electrónico y ha establecido esta cuenta como alternativa.